20 de agosto de 2025

Dreamers Events / Digital Media

Medio de Comunicación Digital

Natalia Lafourcade canto con el corazón abierto: a su bebé y a un público rendido.

A la hora programada, con una puntualidad muestra de respeto y compromiso, Natalia Lafourcade apareció en escena.


Envuelta con un largo y elegante vestido negro que delineaba suavemente su silueta, dejando entrever con delicadeza su embarazo, irradiaba una presencia llena de fuerza y ternura mientras se deslizaba en silencio hacia un espacio minimalista preparado al detalle en el centro del imponente escenario del maravilloso espacio de Cap Roig y donde le esperaba su guitarra, como cómplice fiel.


En la sala, el público contenía el aliento: todos intuían que estaban a punto de entrar en
un espacio suspendido, fuera del tiempo.


Todavía no suena ni un acorde, pero su presencia —silenciosa y serena— irradia una luz suave que envuelve cada rincón de ese majestuoso espacio.

Lo que para muchos sería un escenario imponente, casi abrumador, nuestra Cancionera lo habita con naturalidad
y delicado asombro, como si la calma y la belleza brotaran de su interior para llenar el aire.


Con “Cancionera” y “De todas las flores”, Natalia Lafourcade abrió un concierto intenso y emotivo, evocando la sensibilidad humana y los sentimientos profundos que emergen en el alma.


Entre el público, destacaba una presencia especial de asistentes mexicanos, muchos de ellos ondeando banderas de su país, acompañando orgullosos a la cantante en esta celebración de sus raíces y cultura.


La noche continuó con una intensa y conmovedora interpretación de “Pajarito Colibrí”, que estremeció al público.

Natalia dedicó unas palabras a la cantautora catalana Silvia Pérez Cruz, expresando su tristeza por no poder compartir escenario con ella esa velada en su propia tierra.


La mexicana nos confiesa que no está sola sobre el escenario. Natalia estaba acompañada únicamente por su bebé en la barriga, cuya presencia silenciosa parecía llenar el escenario con una ternura especial. Y así lo anunció antes de interpretar “Soledad y el mar”.

Natalia Lafourcade · CapRoig·2025


La siguiente canción fue “La Llorona”, una pieza originaria del Istmo de Tehuantepec,
Oaxaca, cuya fecha de creación y autoría se desconocen con certeza.

Los éxitos se fueron encadenando uno tras otro, creando una atmósfera vibrante y llena de sentimiento.

Temas como “Como quisiera quererte”, “Cocos en la playa”, “Mi tierra veracruzana”, “El lugar correcto”, “Tú sí sabes quererme” y “Nunca es suficiente” mantuvieron al público completamente entregado, coreando y dejándose llevar por la riqueza de ritmos y emociones que Natalia desplegaba con maestría.


—¡Que no nos ganen los robots! —exclamó Natalia con fervor, alzando la voz en defensa de la esencia y dignidad del ser humano, y con una firme convicción exigió el fin inmediato de las guerras absurdas que desangran al mundo.
Su expresión marcó el inicio de una emotiva interpretación de “Un derecho de nacimiento”, llenando el escenario de pasión y compromiso.
“Hasta la raíz” fue la canción elegida para cerrar el concierto, provocando una ovación entusiasta del público entregado, que no dudó en expresar su admiración lanzando distintos obsequios desde varias partes del auditorio, incluyendo banderas de México y vítores de Veracruz.


La mexicana prometió regresar pronto, dejando claro su deseo de volver a encontrarse
con el público de Cap Roig.


¡Gracias por compartir algo tan grande como LA MUSICA!