La artista actuó en el Círculo del Arte de Toledo
Después de petarlo este verano en festivales tan importantes como el Rivera Sound o Los 40 Summer Live, Natalia Lacunza continúa por distintas ciudades del país con su tour Tiene que ser para mí, esta vez en salas más pequeñas para regalar un concierto más íntimo y cercano a todos sus fans.
Este fin de semana la artista actuó en la capital manchega, nada más y nada menos que en el Círculo del Arte de Toledo, una antigua iglesia mudéjar reconvertida en una sala de eventos y que envolvió el espectáculo en un ambiente mágico y único.
El público la recibió con gran entusiasmo y dispuesto a darlo todo con cada uno de los temas pertenecientes a su álbum debut, Tiene que ser para mí, como Mejor que yo, Todo Lamento o Cuestión de suerte.
Además, Natalia también ha conseguido alzarse como uno de los grandes referentes del colectivo LGTBI y no dudó en recoger una bandera del público y cantar con ella durante gran parte del concierto.
Por último, la encargada de cerrar el concierto fue Nana Triste, su primer single, en colaboración con Guitarrica de la Fuente, y que fue todo un éxito en ventas.
Sin duda, la artista se ha convertido en una de las jóvenes promesas del pop alternativo con un sonido propio y una personalidad arrolladora, alejándose cada vez más de su etapa en Operación Triunfo, aunque sin olvidarse de sus raíces, pues no faltó la canción con la que se dio a conocer en el programa, la cover de Crazy de Gnarls Barkley.

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