10 de septiembre de 2026

Dreamers Events / Digital Media

Medio de Comunicación Digital

CRÍTICA: ‘EL NIDO’, UN THRILLER ASFIXIANTE

Hugo Stuven debutó en el largometraje con el thriller psicológico Anomalous y se consolidó con Solo, una historia de supervivencia basada en hechos reales. Tras explorar también el formato documental, el año pasado se adentró en el género de terror con su primera serie, Dime tu nombre, protagonizada por Michelle Jenner. Ahora, vuelve a contar con la actriz en El nido, su nuevo thriller que llegará a los cines este próximo 11 de septiembre.  

Sinopsis 

Marta vive obsesionada con proteger a su familia del aterrador mundo exterior. Para ello, mantiene encerrados en su casa a su madre y a su hijo pequeño. Todo parece estar en orden hasta el día en que llega Velasco, un hombre capaz de despertar en Marta la oscuridad que esconde dentro. (Filmax).  

Mientras en Solo nos encontrábamos ante la inmensidad del océano, en El nidoHugo Stuven nos encierra junto a sus personajes en las cuatro paredes de una casa convertida en cárcel en medio del bosque. 

El gran triunfo de la película está en su magnífica puesta en escena. La cámara se mueve con maestría a través de pasillos estrechos y habitaciones oscuras, logrando que la propia casa se sienta como un personaje más, un enemigo silencioso que vigila y oprime a sus personajes. 

El suspense se cocina a fuego lento, apoyado por unos planos bien cuidados y pensados, una música de tensión que no deja que te relajes en ningún momento y por la magnética actuación de Michelle Jenner. 

El director maneja los secretos con calma para obligarnos a descubrir poco a poco la verdadera historia de esta familia. No busca que justifiquemos a la protagonista, sino que entremos en su cabeza.

Te hace dudar constantemente: ¿el peligro está fuera o el verdadero monstruo vive dentro? La tensión va subiendo hasta un tramo final muy frenético que contrasta de golpe con el ritmo pausado del principio, dinamitando por completo las pocas certezas que le quedaban al espectador y obligándonos a presenciar cómo los muros de la casa se cierran definitivamente sobre los personajes.

 Es un cierre que no busca dar respuestas fáciles, sino dejar una sensación de incomodidad flotando en el aire mucho después de que se apaguen las luces de la sala.  

No esperes ver algún resquicio de luz (salvo los momentos en los que el pequeño Dylan te encandila con su actuación y esa escena con Michelle en la bañera que te saca una sonrisa).

 Estás en tensión constantemente, sin poder apartar la vista de cada uno de los planos. Hay que tener claro que El nido no es una película para todos los públicos ni para todos los gustos, ya que su propuesta puede resultar profundamente incómoda. El constante agobio de la situación y la crudeza psicológica exigen un espectador dispuesto a dejarse arrastrar por un relato denso y turbio que no busca la complacencia fácil ni el entretenimiento ligero. 

Pero, sin duda, para los amantes del género es una película que se disfruta con cada una de las escenas y más teniendo un reparto como el que nos encontramos, que es, sin duda, su mayor baza.   

El tándem Hugo-Michelle funciona muy bien. Habiendo trabajado anteriormente en la serie Dime tu nombre, de Prime Vídeo, se entienden a la perfección: Hugo sabe muy bien cómo sacar lo mejor de Michelle y ella entiende lo que, como director, busca en cada momento, dejándose el alma y devorando cada plano. Sin duda, esa Marta de El nido es uno de los personajes que marcarán su carrera, tan distinto a ella y a lo que nos tenía acostumbrados, lleno de oscuridad y de una fuerza tanto física como emocional. 

Todo está en su mirada; transmite absolutamente todo con sus ojos y logra contagiar al espectador ese miedo y esa rabia que siente su personaje. La escena de ella ante el espejo y cortándose el pelo con rabia en un acto de liberación no puede estar mejor dirigida e interpretada, acompañada de esa banda sonora que te sobrecoge. No hacen falta palabras, solo la mirada.    

A su lado, Luisa Gavasa clava ese sufrimiento silencioso de la madre sometida, y la química tan incómoda que tiene con Jenner corta la respiración. Pablo Derqui es el contrapunto perfecto. Su llegada descoloca al espectador, acelera el hundimiento de la familia y cambia el ritmo de la película por completo. Por último, el pequeño Dylan Radley debuta con una vulnerabilidad e inocencia que emociona al espectador.   

En resumen, El nido es una obra incómoda, asfixiante y necesaria que, tardará bastante tiempo en borrarse de la mente del espectador. No te la pierdas, ya en cines.

Crónicas

2 min de lectura
1 min de lectura