El Estadi Olímpic Lluís Companys vivió este jueves una de esas noches pensadas para celebrar la música latina en todas sus vertientes.
El Cook Music Fest reunió sobre un mismo escenario a Greeicy, Beéle y Don Omar, en un cartel que combinó pop latino, afrobeat y reguetón clásico ante miles de asistentes que respondieron desde primera hora de la tarde. El evento arrancó con Greeicy a las 18:30, continuó con Beéle a las 20:00 y culminó con Don Omar a las 21:30, tal y como estaba previsto por la organización.
La primera en salir fue Greeicy, que convirtió el escenario en una extensión de su personalidad artística: baile, cercanía y una puesta en escena elegante. La colombiana alternó momentos de energía con otros más íntimos, demostrando por qué sigue siendo una de las voces femeninas más completas del panorama latino. Su dominio del escenario y la complicidad con el público marcaron el tono de una tarde que apenas comenzaba.
Después llegó Beéle, representante de la nueva generación de la música urbana colombiana. Con un repertorio cargado de ritmos caribeños y afrobeat, el artista mantuvo la intensidad del ambiente con una actuación fresca y desenfadada. Sus temas más conocidos fueron recibidos con entusiasmo por un público especialmente joven, que convirtió el Olímpic en una pista de baile al aire libre.
Pero la gran ovación de la noche estaba reservada para Don Omar. Cuando las luces se apagaron y comenzaron a sonar los primeros compases de su espectáculo, el estadio respondió con una explosión de gritos que confirmó el peso histórico del puertorriqueño dentro del reguetón.
A lo largo de más de una hora y media, el llamado “Rey del Reguetón” hizo un recorrido por los éxitos que definieron toda una generación. Clásicos como Dale Don Dale, Dile, Salió el Sol, Taboo o la inevitable Danza Kuduro transformaron el Olímpic en una enorme fiesta colectiva, donde varias generaciones compartieron canciones que siguen sonando con la misma fuerza que hace dos décadas.
Más allá del repertorio, Don Omar se mostró agradecido con el público barcelonés, interactuó en varios momentos con los asistentes y mantuvo un ritmo constante durante todo el concierto, apoyado por una producción visual espectacular, efectos de iluminación y una banda que reforzó el carácter festivo del espectáculo.
El Cook Music Fest apostó por un formato sencillo pero efectivo: tres conciertos completos, sin prisas y con espacio para que cada artista mostrara su identidad. La combinación funcionó. Greeicy aportó sensibilidad y talento escénico; Beéle, la frescura del sonido urbano actual; y Don Omar recordó por qué sigue siendo uno de los nombres imprescindibles en la historia del reguetón.
Barcelona respondió con un lleno prácticamente total y una atmósfera de celebración que convirtió la cita en uno de los grandes eventos musicales del verano en la ciudad. Una noche de nostalgia, baile y música latina que confirmó que, cuando Don Omar pisa un escenario, los himnos del reguetón siguen teniendo el poder de detener el tiempo.
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